“Esto que le voy a contar pasó por aquí por San José Pinula, y le pasó a un compadre mío que traía carbón y leña. Fíjese que iban una noche suyo por el camino viejo, por extravíos, cuando sintieron hambre y como no tenían qué comer, para matar el hambre decidieron acostarse entre los cerros para dormir un poco, esos dos que se miran cuando uno va llegando a Pinula. pero por el otro lado del camino real.
Ya estaban cabeceando cuando en eso apareció por allí un venado pequeño, entonces el cuñado le dice a mi compadre;
-Mira, correlo vos con tu machete y lo matas, dice mi compadre que le contestó.
Entonces, en un descuido del animalito, el cuñado de mi compadre lo mató, lo cocinaron y se lo comieron. Mi compadre se durmió pero el cuñado no podía dormir, y va de dar vueltas y vueltas en el petate.
Mi compadre dice que su cuñado oyó que un cerro le decía al otro cerro:
-¡Ay, me han matado a mi caballo! Ahora ya no tengo en que recorrer mis campos y mis milpas, por favor, préstame tus perros para vengar a mi caballito.
Y el otro cerro le contesto:
-¡Como no, faltaba más! Agárralos para lo que te sirvan. Entonces dice mi compadre que su cuñado saltó todo asustado y se lo conto.
